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domingo, 2 de julio de 2017

Certamen Queso Cabrales

El jueves 29 de junio se celebró en Madrid la Presentación del Certamen de Quesos Cabrales de este año en el Restaurante Couzapín.

No es casualidad la elección del lugar, el pasado año este restaurante se llevó la puja del mejor cabrales (Vega de Tordín) por 11.000 €


A este almuerzo acudió Jesús Casas, Director de Desarrollo Rural del Principado, Francisco González, alcalde de Cabrales, Elena Martínez, teniente alcalde y Jéssica López, Presidenta de la D.O. de Cabrales

En esta ocasión se elaboró un menú de la mano de José Antonio Campoviejo (Corral del Indianu en Arriondas), un chef que lleva más de veinte años trabajando con productos de cercanía y sobre todo incluyendo los quesos asturianos en su cocina.


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Comenzamos con un culín de sidra natural mientras esperábamos al resto de la mesa. Una vez sentados tomamos los aperitivos, todos ellos con queso Cabrales. La canica no tuvo mucho éxito en nuestra mesa ya que venía en líquido (una adaptación del plato que José Antonio tienen en su restaurante, pero con ostra). 


La sensación era como comerse un bombón, aunque el interior no era dulce sino con un fuerte aroma y sabor al queso azul asturiano.

Tanto la croqueta como el macaron estaban muy bien ejecutados. La primera con una bechamel casi líquida y el juego del dulce-salado del segundo son siempre un acierto.



Para finalizar esta tanda de platos con queso, nos ofrecieron un Tembloroso de Cabrales, anchoa y avellana. La combinación funcionaba, pero estaba un poco subido de sal.



Para estos platos nos ofrecieron sidra Valnera, un zumo de manzana con un toque dulce y ligero aromas a frutos del bosque y chocolate que armonizaba perfectamente con los platos de queso.


De agradecer fueron los siguientes platos que limpiaron el paladar más aún: Milhojas de aguacate, manzana y anchoa con salsa verde y el Gochín asturcelta asado, puré de apionabo (de los mejores que he probado) y jugo de cebolla morada.












De postre Sopa de Cabrales con helado de PX y avellana tostadas que resultó ser uno de los mejores platos con queso. Los vinos de Monasterio de Corias, blanco y tinto (D.O Cangas) aguantaron el tirón. (no hay que perder de vista estos vinos) .




Y para acabar, sidra de hielo Cortina que hizo las delicias de los asistentes.



Quedamos emplazados para el 27 de agosto fecha en la que tendrá lugar el 47º Certamen del Queso Cabrales en Arenas de Cabrales para elegir la mejor pieza del año 2017 y quizás poder ver si la puja de 11.000 € del pasado año se queda corta.

Estoy segura que este año los quesos presentados cumplirán todas las expectativas de este producto insignia de Asturias. Nos vemos en Arenas de Cabrales.






jueves, 10 de marzo de 2016

Couzapín: El templo del producto

Hablar de Couzapín es hablar de producto, del mejor producto en las mejores manos. Ya sabemos que muchas veces tenerlo no es garantía de un  extraordinario plato, pero aquí sin duda lo es.

Siempre es un placer pasar por su barra y degustar las sugerencias junto a una botella de sidra. Una de las maravillas son las navajas de buceo, los bocartes en temporada y las zamburiñas con una de las mejores salsas holandesas que he comido.

No hay que olvidar los excelentes quesos asturianos de los que dispone  siempre. Este año ha tenido por ejemplo el mejor Cabrales y el  mejor Gamonéu  de Asturias. Toda una delicia.

Ayer sin embargo, tuve la oportunidad de hacer una degustación en las Jornadas de las Fabes que están  celebrando  hasta el domingo 13.


Día frío y gris en el que apetecía plato de cuchara,  sin duda. Eso sí, al pasar por su barra pude observar unos berberechos “pelotas de ping pong”, (en palabras de Rober Rubio) y no me pude resistir. Antes de nuestra degustación, pedimos una ración al vapor y unas alcachofas aprovechando la temporada. 


Las alcachofas, confitadas a baja temperatura y luego a la brasa, viene acompañada de cebolleta francesa. Un plato donde el sabor, la sutileza y los matices son los protagonistas.



Tras  estos entrantes, Rober nos presentó en la mesa ocho cazuelitas con una selección de Fabes de las 12  propuestas en las Jornadas. Hay para todos los gustos y estoy segura que encontrarás la tuya.


Destacó la de la “Huerta con Alcachofa, ajos tiernos y cebolleta”, la de “Merluza y su kokotxa en salsa verde”, sólo probar las fabes era como comer un trozo de buena merluza de pincho. También está deliciosa la de “Roagout de Jabalí”, un sabor potente y con carácter o la de “Cibet de Ciervo”.  “Fabes con Pixin y Gambas al pil –pil”  o la de “Lechuga de Mar con Bacalao”  son delicias marinas  con las que disfrutar y seguro te sorprenderán.



Ojo con la faba: materia prima de primera calidad, excepcional.

Y como esta vez prometí que me iba a “mojar” os comento mis preferidas (sin desmerecer en absoluto las que he citado anteriormente)

“Fabes con Caviar de Oricios y Cigalas”; con permiso, bofetada de mar en boca que te traslada al Cantábrico y con la que me quedo en el día de ayer. “Fabes con setas de temporada y Trufa negra”: sencillamente espléndida. (Tenemos suerte, está en su carta habitualmente)


Todo ello acompañado de Vino Carmelo Rodero de nueve meses que aguantó sin problemas todo el menú.

Las Jornada de las Fabes están hasta el 13 de Marzo. Los precios  por persona  van entre los 14 y 18 €, (ración contundente de la elegida) aunque también se puede pedir la degustación de varias como hicimos nosotros. Cada cazuelita son 5 €.

Una gran oportunidad de degustar unas fabes  “como Dios manda” hasta el domingo. No te lo pierdas!

Couzapín
C/Menorca 33
Madrid
Tf  914 00 93 55
Ticket medio en restaurante:40-45 €


lunes, 14 de septiembre de 2015

Sidrería A Cañada: Duelo de Cachopos

La palabra “cachopo” se refiere a un tronco de árbol seco y hueco, y por supuesto, a uno de los platos estrella de la cocina asturiana.

Buscando el origen de este plato, me encuentro que no es muy antiguo ya que las primeras noticias que se tienen es de los años 40 del siglo pasado y que en los hogares asturianos se elaboraba para aprovechar las “sobras”. Se trata de dos filetes de ternera rellenos  de Jamón serrano y queso rebozados.( el más tradicional  )

Hay más ejemplos  en la gastronomía  como   el San Jacobo , el Cordon Bleu o los flamenquines,  muy similares a los cachopos.  Lo que lo diferencia es su tamaño: debe ser enorme, desproporcionado.

A partir de aquí la imaginación al poder, y el cahopo en las cartas de restaurantes, mesones y chigres  que se precien con infinidad de rellenos.

Para muestra la carta de Sidrería A Cañada (C/Alonso del Barco 4 , Madrid) que dispone de 12 tipos distintos   y que catorce valientes pudimos degustar.



Obvio que está el clásico aunque la idea era catar el resto y elegir el mejor.

Sorprende el "Castizo", relleno de gallinejas y entresijos para amantes de tan singular producto y no apto para los que aún no saben  lo que es. También El Señorito, con Foie y cebolla caramelizada. ¿Quién dijo que no se le podía dar un toque de glamour?




El Chachopo “ Ligerito”  y “Del Bosque” llevan rellenos más ligeros: verduras de temporada braseadas con jamón serrano y queso en el primero y setas del bosque, boletos y cebolla caramelizada el segundo. Se agradece el toque “light”.

Para amantes del riesgo y del picante está la opción de “El Picante con dos Cojones” :queso, chorizo superpicante, pimientos del piquillo, salsa picante asturiana y pimientos del piquillo. El nombre y los ingredientes lo dicen todo. No olvides pedirte un par de botellas de sidra para acompañar.

Y voy con los más votados en la mesa. ”El Jabalí”, una bomba  que explota en sabores. Picadillo de Jabalí y Queso DO Cabrales. El Cabrales  (muy bueno en calidad) le va estupendamente al picadillo 

No dejes de probarlo.

Mención especial merece el cahopo “A Cañada” .Filetes de lomos de lenguadina rellenos de salmón ahumado, queso brie, cebolla caramelizada recubierto de setas y boletus.
Sí, un cahopo de pescado que sorprende, muy sutil y sorprendente. Una excelente opción para los que no quieren  carne de ternera y es bastante ligero. Fue el único que logramos acabar completo.




Y el ganador de la noche: “Euskaldún”. Morcilla de Beasaín , Queso Idiazábal y piquillos caramelizados.

Ya sabemos lo complicado que es trabajar en la cocina con esta  morcilla, por lo que tiene aún más mérito. Destacar que todos ellos son con carne de ternera DO y van acompañados de patatas fritas y pimientos.




Tras este festín de cachopos en Sidería A Cañada puedes disfrutar también del pulpo à feira , galardonado como el mejor de Madrid por la Real Cofradía de amigos del Pulpo Gallego. Y por supuesto, de la mejor sidra asturiana, la fabada, los quesos…



No hay excusa, la cuestión es si te atreves.

Nota: El día 17 de Septiembre, abrirán  una nueva Sidrería en Lavapiés, en la C/Ave María 17.



domingo, 26 de octubre de 2014

Quesería El Viejo Mundo: los indomables de la montaña asturiana.

Durante mi visita  a la Quesería El Viejo Mundo me acompañaron Maribel, Cristina y Carlos, propietarios y queseros de la misma.

Llegar hasta ella es un viaje sin tiempo  y sobre todo, sin prisas,  por minúsculas carreteras repletas de vegetación, curvas y montañas espectaculares. Se encuentran en Bueres, en pleno Parque Nacional de Redes, en Asturias, por lo que el paisaje es impresionante y sobrecogedor.



El queso  Casín está considerado el más antiguo de España (y quizás del mundo) y recibe su nombre del municipio de Caso, situado en el Parque Nacional de Redes, Asturias.

Los documentos que lo avalan provienen del S.XIV  así como la inusual técnica de amasar la cuajada.

El Casín es un queso hecho exclusivamente de vaca y se utiliza la leche entera. Según la tradición, debe provenir de la raza autóctona, la vaca casina, vaca asturiana de la montaña, muy eficaz  en el aprovechamiento de los pastos de altura,  de escaso porte pero con excelente carne.



Pude comprobar in situ como se elabora el queso de manos de Cristina, quien, mientras amasaba y “rabilaba”, me contaba la historia de este queso, la que le han ido transmitiendo  las gentes del lugar.

El queso Casín, tradicionalmente, es un queso hecho por las mujeres de la casa: la laboriosidad, cuidados y mimo que exige su producción requieren unas manos con sensibilidad e instinto. Por tradición, se ha ido transmitiendo los secretos de su elaboración, a través de las mujeres casinas, siempre de sus madres y abuelas. Actualmente, en el Viejo Mundo, lo elaboran tanto hombres como mujeres.

El proceso se inicia cuando “la leche tiene la temperatura de la sangre”. Es decir, si echando una gota en el dorso de la mano no notas ni frío ni calor (descripción acientífica de una artesana casina, expresando que los 37 grados  del cuerpo humano son la temperatura ideal para iniciar el cuajado).

Tras escurrir el cuajo, se deja secar envuelto en un paño no más de 15 días. A partir de ahí comienza esta extraordinaria forma de elaborar ya que se pasa por la máquina de rabilar tantas veces como desee el productor.

La “rabiladora” consta de dos rodillos que van secando la pasta.



Cada vez que se hace (puede ser hasta 7 veces) se forman los denominados ”gorollos”, que se amasan para pasar por la máquina de rabilar de nuevo.



Con esto se consigue  pastas más secas y compactas, de las que sale un producto más duradero, sin necesidad  de recurrir al prensado.



Tras la última vuelta, se da al queso la  forma definitiva, sellándolos con los marcos de madera  con figuras en el relieve que le imprime especificidad y es otro signo del Queso Casín.



Existe un segundo “sello” que se utiliza sobre el queso ya acabado con el fin de identificar la producción, que será de mayor tamaño y complejidad.



Tras estos pasos  sólo nos queda espera dos-tres meses para que  esté listo para consumir. Durante ese tiempo se conservará en un lugar  fresco y ventilado.

El Casín es un queso semiduro de unos 10-20 cm de diámetro y con un peso entre 250 y 100 gramos. La corteza es lisa y tenue, aunque bien se puede decir que carece de ella, pues  a través de los distintos amasados la maduración es simultánea dentro y fuera.

Su pasta es firme de color amarillento sin ojos se desmenuza al corte y tiene un aroma fuerte y potente. Su contenido en materia grasa pasa al 50% (en extracto seco). El contenido en proteínas también es muy alto: del orden del 36%

El sabor depende de las veces que se haya pasado por la rabiladora:  acre, picante y fuerte para el muy trabajado (complejo para paladares no habituados); el menos trabajado tiene los mismos sabores rebajados en intensidad. Persistente y con un fuerte retrogusto.

La Quesería El Viejo Mundo dispone de dos tipos: tres y dos rabiladas. También nos comenta Cristina que están experimentando, con muy buenos resultados, con un queso con orujo y otro con pimentón…



Durante toda la mañana pude comprobar  la lucha constante de estos aventureros para sacar adelante este tipo de queso artesano. La vaca casina es un ganado que da muy poca leche, existen muy pocos ejemplares en la zona. Además,  hay que añadir que cada vez son menos los queseros, quedando apenas media docena en la zona de Caso.

La aventura de Maribel y Carlos ha sido arriesgada. Dejaron su vida en Barcelona para adentrarse en el complicado mundo de elaborar quesos artesanos en un pueblo de apenas 300 habitantes situado en la montaña. La vida les llevó a conocer a Cristina y a su marido (gente amante de su tierra, grandes emprendedores) y, de este modo, unir ganas, esfuerzos, mucho trabajo e ilusiones.



A día de hoy,  en el Viejo Mundo siguen luchando por mantener esta  ancestral tradición  con el objetivo de no perder uno de los quesos más antiguos y con más personalidad del mundo. Es por ello, que, una vez más, insisto en  que  hay que cuidar, mimar, comprar y degustar el Queso Casín.

De la misma manera que lo llevan haciendo las mujeres y los hombres de la zona  durante tiempo inmemorable.

¡Larga vida al Casín!

Quesería El Viejo Mundo
La Pripandu, s/n Bueres
33990 Caso
Principado de Asturias
Tlf. 630 111 220